Relato: Nerea





Relato: Nerea

N E R E A


INTRO


Nerea había tenido problemas con su padre. Era un hombre muy
noble cara a la gente del barrio, pero dentro de su casa es una persona
totalmente diferente, de lo cual no sospechaba su mujer que de haberlo sabido
hubiera acabado con la relación.


El padre de Nerea abusaba de ella cuando era pequeña, un día
que salió su madre a hacer unos recados, él aprovechó la situación. Nerea era
pequeña, no llegaba a cumplir los cuatro años.


La madre de Nerea volvió antes de lo que pensaba su padre, y
le pilló abusando sexualmente de su hija.


Tras largos años de juicios, el padre de Nerea fue
sentenciado a siete años de prisión, que por buena conducta se le redujo a cinco
años.


En el tiempo que el padre de Nerea había pasado en prisión,
la madre tuvo una relación con un hombre que resulto ser un maltratador.


El padre de Nerea tras salir de la cárcel pidió la custodia
de su hija, que tras tres largos años, le concedieron.


Nerea ya tenía 14 años y el tener que ir a ver a su padre se
convertía en un recuerdo del pasado.


Por otra parte la madre de Nerea vivía atemorizada por las
continuas amenazas que recibía por parte de su ex novio.


Un día en el portal de su casa, fue atacada por este
individuo que la esperaba, le dio una paliza y acabó en estado de coma profundo.
La madre de Nerea jamás volvió a despertar.


Después de esto el padre de Nerea tuvo total custodia sobre
su hija.


El vivir en casa de su padre se convirtió en una tortura
perpetua, Nerea llegó a vivir una auténtica pesadilla, con tan solo 16 años esta
se escapó de su casa, dejó sus estudios y empezó una vida nueva.


Tuvo que dormir en la calle en las frías noches de invierno.
Tuvo que buscarse la vida durante un duro año, trabajaba en diversos sitios y
solía dormir en un hotel. Con el trabajo pagaba cada noche de hotel.




Capitulo 1.


UN DIA INESPERADO.


Paseando por la calle se encontró con un antiguo compañero.


Ella, a primera vista, no se acordaba de él pero su cara le
era conocida.


El chico se le acercó y le dio dos besos, le dijo que se
llamaba Carlos, Nerea para no hacerle el feo hizo como si le recordara.


Carlos invitó a Nerea a tomar algo, conversando, ella se
acordó de él; Carlos era un compañero de clase habían coincidido en trabajos en
grupo, pero no habían mantenido una amistad.


Carlos era un chico confiado y buena persona, siempre
intentaba hacer que la gente se sintiera a gusto a su lado, era bastante
cariñoso.


Vestía de forma singular, y al darse la vuelta a Nerea le
llamo la atención la rasta que tenía en el pelo. Le había causado buena
impresión.


Carlos: ¿Cómo es que estas aquí en Murcia viviendo?


Nerea: Es una larga historia difícil de contar…


Carlos: Bueno… ¿vives en el centro?


Nerea: Suelo vivir en muchos sitios de Murcia…


Carlos al ver la vestimenta de Nerea y su cara de cansancio
no se tomó esa contestación de forma positiva. Notaba a Nerea desanimada y
tristona.


Siguieron conversando durante mucho tiempo, y al cabo d una
hora por fin consiguió una pequeña sonrisa de la muchacha.


Carlos: Ya me estaba asustando… (Nerea hace un gesto de
sorpresa).


Carlos: Sí… que me estaba asustando.


Nerea: Pero… ¿por qué?


Carlos: Es que al verte tan seria, no hago nada más que
pensar en lo pesado que puedo llegar a ser.


Nerea: No soy de sonrisa fácil, además no estamos hablando de
nada como para reírse.


Carlos observó a Nerea sin mediar palabra durante unos
segundos, se fijó, que aunque fuera desarreglada era una chica hermosa. Tenía
unos ojos muy grandes y negros, una boca muy definida y el pelo descolocado como
si no se hubiera peinado.


Carlos: ¿Dónde vives?


Nerea: En todas partes.


Carlos: Si quieres podrías dormir hoy en mi casa, y si
quieres, podrías ser mi compañera, he venido aquí solo y con el dinero que tengo
no puedo casi pagar el alquiler… en cierto modo te lo pido como un favor.


Nerea: No tengo trabajo y no podría pagarte la mitad del
alquiler.


Carlos: Bueno teniendo en cuenta que llevo aquí tres meses y
que la única persona conocida eres tú, no me importa… puedes pasar un tiempo
hasta que encuentres un trabajo. Además entiendo tu situación, yo estuve igual
hace unos meses.


Nerea se quedó muy asombrada, no se esperaba la reacción que
tuvo el muchacho con ella. Tanta amabilidad por parte del joven hizo que Nerea
desconfiara de él.


Nerea: No te entiendo… ¿qué intentas chaval? (Defensiva).


Carlos: No intento nada, si no quieres puedes quedarte "en
todas partes" donde dices que vives.


Nerea aún siendo muy desconfiada aceptó quedarse esa noche en
casa de Carlos ya que no tenía el dinero suficiente como para pagarse una
habitación en el hotel esa noche. Por otra parte tenía la posibilidad de que el
muchacho tuviera un buen piso en el que ella pudiera quedarse a vivir. Además no
tenía nada que perder.


Nerea: De acuerdo. ¿Dónde vives?


Una sonrisa ocupó la cara de Carlos, ya que por fin no
estaría solo. El haber llegado a Murcia sin conocer a nadie, el estrés diario
con los estudios, la soledad que debía aguantar cada día hizo agradable la
respuesta de la muchacha.


Carlos: (Mostrándole un papel escrito) Bueno aquí tienes la
dirección de mi casa, cuando lo veas oportuno te acercas y si te gusta el piso
puedes quedarte y ya colocarás tus cosas ¿de acuerdo?


Nerea: Vale… esta tarde me pasaré si no te importa.


Carlos: ¡Claro! Pero a partir de las 18:00, a esa hora ya
habré llegado al piso.


Nerea: Vale, hasta la tarde Carlos.


Se despidieron, y Carlos fue de camino a la biblioteca,
mientras Nerea estuvo paseando durante toda la tarde por la ciudad en busca de
algún cartel…"Se necesita muchacha de entre 17 y 20 años para…"…


Estaba agotada y aún no había visto ningún cartel que le
agradara.


Ya iban a ser las cuatro de la tarde y por una de las
callejuelas del centro vio un cartel que decía: "Se necesita chica como gogo".


Nerea leyó este cartel con gran entusiasmo, pero con la ropa
que llevaba no era adecuado pedir trabajo alguno.


La muchacha miró a su alrededor y vio un cartel que ponía en
letras grandes "FALDAS, PANTALONES… A 5 EUROS". Era una tienda pequeña y la
dependienta no se fijaba mucho en los clientes. La tienda tenía de todo, estaban
separados los productos por estanterías.


Miró su cartera y vio que aún le quedaba algo de dinero para
comprarse un conjunto de ropa.


Nerea entró en esa tienda y cogió una minifalda, una camiseta
y unas botas. No tenía dinero suficiente para las botas, así que entró en el
probador y se las puso; cuando fue a pagar lo que había cogido sólo pagó la
falda y la camiseta. Después de esto, entró en los probadores, y salió con la
ropa puesta.


Al pasar por el pasillo de la tienda para ir hasta la puerta
cogió unas pinturas de una estantería.


Al salir de allí fue al bar de enfrente, entró en el servicio
y se maquilló.


Al salir del bar fue hacia la discoteca y preguntó por el
dueño del local.


Un chico que estaba limpiando la pista de baile acercó a
Nerea hasta el despacho.


Chico: Fran, aquí hay una muchacha preguntando por el cartel
de la puerta, el de se busca gogo.


Fran: Hazla pasar…


Chico: ¡Ey! Chica, dice que pases.


Nerea: Vale, gracias.


Chico: De nada corazón. (Le guiña el ojo).


Nerea: Adiós. (Con una amplia sonrisa, ya que le había
agradado la amabilidad del joven).


El joven tenía un acento muy raro, hablaba con bastante
tranquilidad.


Nerea: ¡Hola!


Fran: Pasa siéntate. (Nerea coge la silla y se sienta, Fran
la mira con curiosidad). Me ha dicho Javi que estas interesada por el trabajo.


Nerea: Si, bueno… ¿y me lo vas a dar? (Entusiasmada).


Fran: ¡Jajaja!... Bueno primero tendrás que hacer la prueba
¿no?


Nerea: No lo sé, tú eres el jefe.


Fran: Hombre mujer no me digas jefe, llámame Fran… y yo a ti
te llamare…


Nerea: Llámame Nerea. (Fran se levanta y le da dos besos).
Encantada.


Fran: Lo mismo digo… (Con sonrisa picarona). Pues tienes que
venir esta noche, a eso de las 22:00, te haremos a ti y a otras chicas unas
pruebas y a las 00:00 empiezas a trabajar en caso de que quedes seleccionada.


Nerea: Dios mío… ¿tengo que venir ya preparada?


Fran: Por supuesto. ¿Has trabajado antes de gogo?


Nerea: (Se queda pensativa unos segundos) Sí, sí… (No quería
arriesgarse a que le dijera que buscaban chicas con experiencia) yo es que antes
estaba en Sevilla…


Fran: ¡OH! ¡Una sevillana!...


Nerea: Sí...


Fran: Pues bueno ya esta, todo se dirá esta noche, espero que
no tardes.


Nerea: Tranquilo aquí estaré.


Fran: (Se levanta) Ya nos veremos Nerea... (Se acerca a Nerea
y le da dos besos).


Nerea: Hasta luego Jefe… (Le dice jefe con una sonrisa).


Fran se queda quieto mirando a la muchacha hasta que se va
con una sonrisa.


Iba bajando las escaleras y vio que estaba aún el mismo
muchacho de antes limpiando la pista de baile…


Javi: Adiós…ya nos veremos esta noche (le dice a Nerea con
una sonrisa).


Nerea: (Con una dulce sonrisa)...Adiós Javi… (Nerea le guiña
el ojo).


Javi se quedó asombrado ya que él no le había dicho su
nombre, y con ganas de volverla a ver esta noche, Javi se había quedado
fascinado con la hermosura de la chica.


Ya eran las seis de la tarde y Nerea se iba a casa de Carlos.


Mientras andaba por la calle notaba las miradas centradas en
ella, por lo visto la ropa que llevaba le sentaba bien y atraía la atención de
los hombres que pasaban por al lado suya.


En ese momento Nerea se sentía cohibida.


Ya había llegado a la calle donde vivía Carlos, era un barrio
muy humilde, tenía bastantes tiendas de ropa, bares... Al llegar al número del
portal que Carlos le había escrito tocó al timbre y rápidamente contestó el
muchacho que ya la estaba esperando.


Entró en el apartamento y Carlos la recibió con gran
entusiasmo.


Carlos: ¡Pasa, pasa mujer! (Se queda asombrado por el cambio
de Nerea de la mañana a la noche).


Nerea estaba un poco sorprendida por el recibimiento que le
había dado el muchacho.


Entró.


Nerea: (Con cara de asombro) Vaya casa…


Carlos: Sé que no esta muy recogida que digamos, pero es
habitable…(Sonríe).


Nerea: Pero si no lo digo por eso...


La casa era bastante amplia, la muchacha se quedó asombrada
por que lo que se esperaba era un cuchitril de dos habitaciones de tres metros
cuadrados y que tuviera el baño y la cocina en uno.


Pero no, la casa era bastante grande, tenía tres dormitorios,
un salón, la cocina en un cuarto y el baño en otra. J No estaba muy bien
amueblada, sólo tenía los muebles necesarios. El salón estaba decorado con
varios cuadros, en el centro había una mesa camilla pegada al sofá y enfrente
tenía una televisión. Enfrente del salón estaba la cocina que tenía muebles
antiguos. Después estaba el cuarto de baño, lo tenía muy recogido y bastante
limpio. El baño, el salón y la cocina hacían un pasillo que daba a las tres
habitaciones, la primera era de Carlos, estaba decorada con bastantes póster de
grupos haves. Las otras dos habitaciones estaban vacías, después de enseñarle la
casa Carlos y Nerea fueron hacia el salón.


Nerea: ¿En que trabajas?..¿Qué eres el papa?...porque para
tener este piso hay que tener dinero... (Dice Nerea de broma).


Carlos: ¡Jajaja¡… ¡Qué va!


Nerea: AM... Pues yo me quedo contigo chico...Vaya casa...
(Hay un momento de silencio). Esta noche tengo una entrevista de trabajo.


Carlos: ¿Ya? ¿Tan pronto has encontrado trabajo?¿¿De noche??


Nerea: Sí, sí y sí. No vayas a pensar mal, es en una
discoteca. Me he pasado toda la tarde andando por todo el centro de la ciudad y
por todas las callejuelas en busca de carteles de trabajo, y pasando por una de
ellas encontré una discoteca que necesitaba gogo, entré y me dijeron que esta
noche a las 22:00 iban a hacer la prueba a todas las chicas que se habían
presentado y en caso de que me cogieran a las 00:00 empezaba a trabajar.


Carlos: Ah…


Nerea: (Con una gran sonrisa) ¿Cuál es mi habitación?


Carlos: Pues mira, elige entre esas dos (Señala a las
habitaciones que están al final del pasillo).


Nerea: UHF… ¿y esta noche donde duermo? ¿En el sofá?.. Lo
digo porque no hay cama ni nada.


Carlos: Duerme en mi cama (Comenta Carlos de broma).


Nerea: A vale (Carlos se queda con la boca abierta), gracias
por quedarte tu en el sofá, a mi me destroza la espalda…


No le contestó, se quedo boquiabierto, sorprendido por la
frescura de la muchacha.


Nerea: ¿Me quieres acompañar esta noche a la prueba?


Carlos: Bueno, si quieres, además hace tiempo que no salgo.


Nerea: Muchas gracias por todo, desde que estoy aquí, tú eres
la única alegría que me han dado.


Carlos se sintió muy halagado con las dulces palabras de la
muchacha.


Carlos: Muchas gracias… (Con una dulce sonrisa y colorado).


Nerea: Bueno, ¿quieres ir a tomar algo?


Carlos: ¡Claro!


Nerea: Bien.


Estuvieron conversando lo que quedaba de tarde, pasaron un
buen rato, recordando a gente del instituto al que iban antes. Carlos le contó
cosas de su vida y el porqué tuvo que venir a Murcia. Nerea notaba a Carlos muy
centrado en sus estudios y en su futuro.


Nerea estuvo la mayor parte del tiempo escuchando al muchacho
y riendo. Cuando Carlos le preguntó que hacía en Murcia le contestó que
necesitaba un cambio de ambiente y una vida nueva, le dijo que hacía un año que
estaba allí y que los primeros meses los pasó en casa de una tía suya, lo cual
era mentira, pero la joven no quería comentarle su amargo pasado ya que no tenía
confianza para hacerlo y porque nunca antes lo había hecho.


Nerea: Mira ¡qué hora es ya! Tenemos que ir para la
discoteca, que no llego.


Carlos: De acuerdo.


Primero pasaron por el piso para que Carlos se cambiara de
ropa y Nerea se retocara un poco.


Carlos y Nerea aunque habían pasado poco tiempo juntos habían
congeniado muy bien y ya habían compartido momentos de risa.


Salieron del piso y se dirigían hacia la discoteca.


Pasaron el camino muy callados, y Nerea notaba a Carlos
nervioso pero no le preocupó demasiado, solo tenía como principal pensamiento el
conseguir ese trabajo.


Estaban ya en la discoteca y entraron.


Nuevamente Nerea se encontró con Javier.


Javier: ¡Hola guapísima!


Nerea: ¡Hola Javier! ¿Dónde tengo que ir para hacer la
prueba?


Javier: Pues ahora vendrá Fran y llamará a las que tenga que
hacer la prueba. Estas de suerte porque se han presentado muy poquitas.


Nerea: Y aunque se presentaran cien, una mejor que yo no
podría elegir (le contestó Nerea con orgullo).


Javier: No te lo discuto. ¿Ese es tu novio?


Nerea: Que va, es un amigo que ha venido a acompañarme.


Javier: OH…me has hecho feliz.


Nerea le dedico una breve sonrisa.


Nerea: (llama a Carlos) Carlos.


Carlos: Dime.


Nerea: Nada, que te estés aquí conmigo.


Carlos: ¡Jajajaja!


Nerea: ¿De qué te ríes? Estoy muy nerviosa no me dejes aquí
ahora sola.


Carlos: No pasa nada mujer, ya me quedo yo aquí contigo
tranquila.


Se escucha la voz de Fran por los altavoces de la discoteca
diciendo:


Fran: Por favor todas las candidatas al puesto vacante de
gogo que se pongan en el centro de la pista.


Nerea: ¡Ay que nervios!…


Carlos: Tú tranquila que seguro que lo haces bien.


Se acerca Javier por detrás de Nerea.


Javier: Seguro que lo haces bien.


Nerea se acercó junto a otras cinco chicas a la pista de
baile, estaba muy nerviosa.


La prueba consistía en que debían bailar tres canciones con
distintos ritmos encima del podium. Fran y otros dos decidirían quien se quedaba
con el puesto de trabajo.


En la parte de arriba, donde se colocaba el Dj. estaban Fran
y los otros dos jóvenes, también subió Javier.


Tras bailar las dos primeras canciones solo quedaban Nerea y
otra chica, las otras fueron descartadas. En la última canción decidirían quien
se quedaría con el puesto.


Mientras las dos chicas bailaban…


Javier: Me gusta mucho Nerea, su forma de bailar… tiene mucho
ritmo.


Fran: Es verdad, tiene algo esa chica.


Chico 1: Yo prefiero a la otra.


Chico 2: La Nerea esa tiene mejor movimiento que la otra.


Pararon la música y bajó al escenario Fran, que fue el que
dijo la que se quedaba el puesto de trabajo.


Habían elegido a Nerea y esa misma noche empezaría a
trabajar.


Subió con Fran al despacho y allí le haría el contrato, los
primeros días le pagaría en efectivo.


Javier: ¡Hola!


Carlos: (extrañado) ¡Hola!


Javier: Tú eres el amigo de Nerea ¿no?


Carlos: Si… ¿pasa algo?


Javier: No, no… ¿sabes si está con alguien?


Carlos: Pues no lo sé.


Javier: A vale... Hasta luego.


Nerea se acerca.


Nerea: ¡Ay que nervios tenía ahí arriba bailando se me iba a
salir el corazón.


Carlos: bah… no tenía otra elección, las otras al lado tuya
bailaban como patos mareados.


Nerea: ¡Jajajaja! Gracias hombre (se acerca a Carlos y le da
un beso).


Fran viene para hablar con Nerea.


Fran: (Llamándola) Nerea.


Nerea: Si, dime.


Fran: Mira tus turnos son de 00:00 hasta 4:00 de la mañana.
Tienes que venir de jueves a domingo.


Nerea: si, yo estaré aquí.


Fran: Bueno... ¿Te puedo invitar a tomar algo?


Nerea: Pues no, he venido con un amigo y no quisiera dejarle
solo. Más tarde nos veremos.


Nerea se va hasta donde esta Carlos.


Estuvo sentada con él.


Pasaron el resto del tiempo antes de que Nerea empezara en su
nuevo trabajo.


Estaba muy contenta ya que iba a trabajar en algo que le
gustaba y encima en el mismo día tenía un piso.


Dieron las doce y empezó a trabajar.


Carlos estaba fascinado con Nerea, ella era especial no se
parecía en nada a las demás chicas que él había conocido. Era sencilla y
desprendía un encanto especial que en ella sólo había visto.


Estuvo viéndola bailar, pasando el rato conociendo a gente
hasta que Nerea acabara su turno.


Javier estaba por otra parte de la discoteca prestando toda
la atención a la muchacha, que le había atraído desde el primer momento.


Sólo la veía como una chica guapa, un capricho tonto que le
solía dar cuando veía a una chica tan guapa como Nerea.


Eran las 4 de la madrugada y había acabado el turno de Nerea.


Estaba el local lleno, a rebosar.


Se acercó a Carlos y se marcharon a casa.


Cuando estaban saliendo por la puerta trasera de la discoteca
venía Javier corriendo hacia ellos desde la otra entrada.


Javier: (llamándola) Nerea.


Nerea: Dime, ¿qué quieres?


Javier: ¿Mañana por la tarde tienes algo que hacer?


Nerea: Sí (Avergonzada).


Javier: ¿Y pasado?


Nerea: UHF… lo tengo más ocupado todavía.


Javier se despidió de Nerea viendo que no tenía interés
ninguno en quedar con él. A Nerea no le atraían los chicos como Javier.


Carlos: Has dejado al pobre muchacho muy mal.


Nerea: Pues vete tú con él. Yo paso de tontos como él, todos
buscan los mismo.


Carlos: Joder… si es así que le den.


Hizo una breve sonrisa la muchacha.


Nerea: Vámonos lo antes posible a casa, estoy agotada.


Carlos: (con intención) Normal...con el meneo que llevas…


Nerea se le queda mirando y sigue para delante.


Cuando llegaron a casa Nerea le dio las buenas noches a
Carlos; este durmió en el sofá y Nerea en su cama.


Carlos se quedó pensativo durante un tiempo, más tarde se
durmió.














Capitulo 2.


UN SENTIMIENTO NUEVO.


Ya era por la mañana, hacia las 12 de la mañana.


Carlos de despertó por el olor del café.


Nerea: Venga dormilón arriba...


Carlos se hace el remolón y sigue echado en el sofá.


Nerea se le acerca y le pregunta si quería una taza de café y
le sigue insistiendo en que se levantara.


Carlos: Que manía con que me levante. Son sólo las 11 de la
mañana.


Nerea: Si estuviéramos en las Islas Canarias sí, son las 12.
Levántate que si no tendré que desayunar de pie (Con una sonrisa)


Nerea solía ser muy bromista, siempre intentaba sacar una
sonrisa a la gente más allegada a ella.


Carlos se levanta mosqueado y se va al baño a darse una
ducha.


Nerea después de desayunar se fue a la habitación a hacer la
cama y a salir para buscar otro trabajo ya que con solo uno no iba a tener
suficiente.


Cuando Carlos salía de la ducha Nerea salía por la puerta.


Carlos se la quedó mirando, pero no le pregunto a donde iba.


Carlos pasó el medio día estudiando para el carnet del coche.


Ya era la hora de comer, Nerea aún no había llegado, Carlos
bajó a comer algo.


Nerea llego tiempo después de que Carlos se fuera, al no
tener llaves tuvo que quedarse en el portal de la casa esperándolo.


Había visto unos cuantos carteles de trabajo como camarera,
pero tenia que entregar curriculums si quería hacerse con alguno de ellos.


Con el dinero que se había ganado fue a comprarse algo de
ropa ya que sólo tenía lo que llevaba puesto.


Ya había pasado una hora y Carlos no aparecía, casi se queda
dormida en el portal.


Por fin aparecía Carlos a lo lejos acompañado de una chica.


Nerea: Ya era hora ¿no?


Carlos: Por un rato que estés esperando no pasa nada…


Nerea: ¿Un rato?....llevo más de una hora aquí sentada como
una mendiga…


Chica: Bueno yo ya me voy Carlos.


Carlos: ¿No quieres subir?


Chica: No, deja… ya nos veremos...


Carlos le da dos besos a la muchacha y ella se marcha.


Nerea: Bueno puedes abrirme, si no es una molestia…


Carlos: Va perdona, me lo llegas a decir y vengo antes.


Nerea: No pasa nada.


Subieron al piso y Nerea le contó lo que había hecho y le
enseñó la ropa que se había comprado.


Carlos: Vas a acabar reventada con tanto trabajo.


Nerea: Nada en esta vida es fácil.


Carlos: Eso es cierto…


Nerea: Me tienes que hacer un favor… (Carlos: ¿Cual?-desde la
cocina-) Tienes que hacerme con el ordenador unos curriculums.


Carlos: Bueno cuando quieras, tengo la tarde libre.


Nerea: Pues ahora voy a comer algo.


Carlos: No se que habrá. Hazte lo que quieras.


Después de que Nerea comiera se pusieron manos a la obra con
los curriculums.


Después de un tiempo…


Carlos: Bueno ya esta.


Nerea: Muchas gracias, bueno ahora tengo que bajar a
repartirlos, espero que me llamen.


Carlos: ¿Que número de móvil tienes?


Nerea: No tengo móvil.


Carlos: ¿Entonces cómo te van a llamar? (Silencio) Mira yo
aquí no tengo fijo, pero puedo poner mi móvil.


Nerea: Si, será lo mejor. (Silencio, Carlos pone su número en
los curriculums).Bueno gracias de nuevo, ahora voy a ir a repartirlos.


Carlos: Hasta luego.


Nerea bajo hasta la calle a repartirlos y se encontró a Fran
en uno de los bares.


Nerea: (al camarero) Perdona… ¿para entregar los curriculums?


Camarero: si espera...


Fran: ¡Nerea!


Nerea: Hola Fran, que sorpresa encontrarte por aquí.


Fran: Lo mismo digo guapa. ¿Qué haces por aquí?


Nerea: Bueno pues buscarme la vida, quiero encontrar otro
trabajo.


Fran: Joder…necesitas la pasta ¿eh?...


Nerea: Pues sí la verdad.


Se escucha una voz de fondo: Señorita.


Nerea: Fran me llaman, hasta luego.


Nerea se acerca al camarero mostrándole uno de los
curriculums.


Camarero: Si démelo y si la cogemos la llamaremos, ¿ha puesto
un teléfono con el que podamos contactar con usted?


Nerea: Sí.


Camarero: Bueno pues mañana le daremos una respuesta.


Nerea: Muchas gracias. Adiós.


Nerea salio del bar y se dirigió a los siguientes.


Ya eran las ocho de la tarde y se dirigía a casa.


Tocó al timbre y subió (Carlos abre la puesta).


Nerea: Hola


Carlos: Hola nena... ¿qué tal ha ido?


Nerea: Pues bien, ahora tengo que esperar a que me llamen.
Mañana te llamaran al móvil.


Carlos: Bueno pues ya te diré.


Al llegar las 00:00 de la noche Nerea marchó a la discoteca.


Al llegar se encontró a Javier que estaba de portero en la
discoteca.


Al verla puso las mejores de sus sonrisas y se dirigió hacia
ella.


Javier: Hola guapísima.


Nerea: Hola Javi.


Javi: Como no, hoy tan guapa como ayer.


Nerea: Gracias corazón, pero tengo que entrar.


Javi: Ale, ya no te molesto más. Pasa.


Nerea: Perdona es que tengo prisa. Luego nos vemos.


Nerea entro en la disco y empezó a bailar.


Cuando acabo su turno, se encontró a Fran en la barra.


Fran: Has estado fantástica. Bailas muy bien. ¿Dónde has
aprendido a bailar a si?


Nerea: Bueno, es algo que se lleva en el corazón...


Fran: Qué bien ha sonado eso chica… ¿quieres tomar algo?


Nerea: Ponme un JB


Estuvieron hablando durante un largo rato y Nerea invitó a
Fran a que bailara con ella, Fran no se lo pensó dos veces.


Cuando menos se lo esperaban la gente que estaba bailando les
hizo un corrillo.


Estaban todos muy animados y el local estaba muy ambientado.


En ese momento acababa el turno de Javier como portero de la
discoteca y vio la que estaban montando Nerea y Fran en medio de la pista.


Le dio celos ver como su amigo bailaba con Nerea.


Después de un rato, los dos ya agotados de bailar se
acercaron a la barra y pidieron unas copas.


Javier estaba sentado en una de las mesas e invito a los dos
a que se sentaran con él.


Javier: Vaya la que habéis montado en un momento...vaya dos…


Fran: A mi no me metas, es esta señorita que los deja a todos
fascinados con su forma de bailar.


Nerea: Venga va… al final me pones colorada y todo chico…


Fran y Nerea estaban de risas y no hicieron caso a Javier, el
cual al ver la complicidad de los dos se marchó.


Nerea: Me tengo que ir ya se me hace tarde, voy a estar
reventada para cuando vuelva.


Fran: Eres fantástica, ¿nunca te lo habían dicho?


Nerea: Me lo suelen decir, pero no hago caso… Jajajaja


Fran: Jajaja…


Nerea: Bueno ya mañana nos veremos.


Le dio dos besos y se marchó.


En la salida se encontró a Javier.


Nerea: (llamándolo) ¡Javier!


Javier: Dime.


Nerea: (Se le acerca y le da dos besos) Mañana nos veremos.
Que pases buena noche. Adiós.


Javier: Adiós.


Al llegar a casa, Nerea tuvo que tocar al timbre para poder
subir.


Carlos no dirigió palabra alguna, le abrió de mala gana y se
volvió a acostar en la cama.


Ya era un nuevo día… Carlos se despertó y al abrir los ojos
se encontró acostada a su lado a Nerea.


Al verla se asustó, se levantó de un bote y cayó al suelo de
espaldas.


Nerea: ¿Qué pasa? (Medio adormilada).


Carlos: ¿Qué haces ahí?


Nerea: No podía dormir en el sofá y me vine aquí (Bosteza).


Carlos: Dios…me has dado un susto de muerte.


Nerea: Joder, tan fea no me levanto.


Carlos: No, si tú estas guapísima, de verdad, pero no me
esperaba que estuvieras ay.


Nerea: Bueno ya me levanto, quédate acostado si quieres.


Carlos: No si yo también me levanto.


Carlos estaba avergonzado y no le dirigía la palabra a Nerea.
Esta al verlo así estaba incomoda.


Nerea: Oye... ¿puedo invitarte a desayunar? Lo digo porque
solo quedan galletas y para los dos no hay.


Carlos: (Con una sonrisa) Sí, vale.


Nerea: Anda vístete, ¿o quieres salir así a la calle?


Los dos bajaron a desayunar y pasaron una mañana agradable
hablando.


Nerea y Carlos habían congeniado muy bien, se habían echo
buenos amigos, se conocían desde hace poco tiempo, pero tenían una amistad muy
buena.


Desayunando llamaron al móvil a Carlos. Preguntaban por Nerea
y le pasó en móvil.


La llamaban de uno de los bares de los que había dejado el
currículum.


Ya tenía el día completo con los dos trabajos. A Nerea le iba
todo muy bien por ahora.


Pasaron los días y Nerea cada vez tenía una relación más
estrecha con Carlos.


Si tenían que ir a algún lado tanto uno como el otro siempre
se acompañaban.


Pasaban los días completamente juntos.


Nerea estaba muy feliz porque había encontrado en Carlos una
protección que nunca antes había tenido.


Han pasado tres meses desde que Nerea empieza a vivir a casa
de Carlos.


Todo estaba muy bien, Nerea como siempre empezaba a trabajar
a partir de las 9 de la mañana en el bar. A partir del jueves hacia su jornada
en el bar y a la noche va a la discoteca. Allí había conseguido buena fama
haciendo de gogo y Fran había centrado sus ojos en Nerea, veía a la muchacha
como un gran tesoro y siempre que necesitaba algo se lo daba si lo tenía y si no
lo creaba.


Empezaba una nueva semana, Nerea se levantó y se arregló para
empezar la jornada en el bar.


Nerea: Buenos días (Entrando en el bar).


Camarero 1: Buenos días Nerea.


Camarero 2: ¿Qué pasa loca?


Nerea: Venga chicos la clientela nos espera.


Camarero 1: Que novedad… (Atendiendo a una clienta) si, ¿qué
desea?....Marchando… (Dirigiéndose a Nerea) Dos cortados y una tostada.


Hoy había mucha gente entrando y saliendo, el bar era muy
confortable y enfrente tenía la universidad lo que hacía que todas las mañanas y
el resto del día el bar se llenara de gente.


Nerea: (A camarero 1) UHF…hoy hay mas gente de lo habitual.


Camarero 1: Es que ahora están empezando los exámenes.


Nerea: ¿Cómo lo sabes?


Camarero 1: ¿No les ves las ojeras que traen? (Se ríen).


Ya eran las 7 de la tarde y acababa el turno de Nerea.


Nerea: Adiós chicos, mañana nos veremos.


Camarero 2: Adiós guapetona. (Se escucha una voz de fondo de
camarero 1: Adiós).


Nerea salio del bar y ya estaba Carlos esperándola en la
puerta.


Carlos: hola.


Nerea: ¡Hola guapo! (con sorpresa) ¿Cómo es que has venido?


Carlos: Nada pasaba por aquí...Miré el reloj… y me dije…
vamos a recogerla.


Nerea: Gracias amor, pensaba que ya tendría que ir sola.


Carlos: Pues ya no vas sola.


Iban caminando y se encontraron a Fran que salía de una
tienda de ropa de la esquina de la calle.


Fran: ¡Hola chicos! (mirando a Nerea dice su nombre en tono
interesante) Nerea…


Carlos: Hola Fran, cuanto tiempo… (Molesto)


Nerea: Hola Fran que sorpresa encontrarte por aquí no.


Fran: Bueno uno tiene que darse unos caprichos de vez en
cuando.


Nerea: ¡Cómo lo sabe!


Carlos se queda callado mirando a Nerea y a Fran mientras
conversan. Esta incomodo.


Fran: Que calladito esta tú amigo ¿no?


Nerea: ¡¡Ay!!... es que esta cansado el pobre, ya nos vamos
para casa, ya nos veremos el jueves Fran.


Fran: Bueno…si quedamos mañana a eso de las 8 no tendremos
que esperar tanto tiempo… (Con intención).


Nerea: Bueno, ya te llamaré. Adiós (se acerca a él y le da
dos besos).


Fran: Adiós Nerea (Mirando a Carlos y de mala gana) Ciao.


Nerea y Carlos van conversando de camino a la casa.


Nerea notaba a Carlos muy callado y estúpido cuando le
dirigía la palabra.


Nerea: ¿Pero qué te pasa?


Carlos: Nada, ¿y a ti? (Estúpido).


Nerea: ¿Entonces por qué me hablas así?


Carlos: No te estoy hablando de ninguna manera.


Nerea: Pues más vale que calles por que no quiero que me
hables así.


Carlos: Tranquila, ningún problema.


Nerea se molestó con Carlos ya que no entendía la reacción
que tenía el muchacho con ella, siguió a paso más ligero el camino a casa.


Pasó un rato hasta que Carlos decidió hablar con Nerea. Ella
estaba sentada en el sofá viendo la televisión, Carlos sale del cuarto y se
sienta a su lado.


Carlos: En tele cinco están dando una película (Carlos se
queda mirando a Nerea sin decir nada más).


Nerea: Me da igual, además estoy viendo un documental de
monos, para ver si así puedo llegar a entenderte.


Carlos se queda mirándola fijamente y se empieza a reír.


Nerea: ¿De qué te ríes?


Carlos: De lo que has dicho… (Silencio) ¿Puedes hablarme?


Nerea: ¿Violo alguna ley si no lo hago?


Carlos se levanta y se va a la calle.


Al cabo de un tiempo vuelve a subir y traía algo escondido.


Nerea le mira con intriga pero no le pregunta que es lo que
trae.


Carlos: ¿No hueles nada?


Nerea: (mirándolo de reojo) No.


Carlos se acerca a Nerea y se sienta a su lado.


Carlos: ¿De verdad?


No recibe respuesta.


Carlos: Bah, que no me gusta que estés así conmigo, sé que
antes estuve un tanto estúpido contigo…


Nerea: (Se gira y le mira) ¿Qué llevas ahí? (Pregunta
disimuladamente).


Carlos: Es un dulce que a ti no te va a gustar…además... ¿Tú
no eras la que no habla?


Nerea: No me digas que…


Carlos: que… he comprado unos de esos cruasanes rellenos de
chocolate con una fina capa de nata por encima (mostrándole el dulce).


De repente a la muchacha se le iluminaron los ojos y dijo:
¡¿Cómo no te voy a hablar a ti?! ¡Con lo que te quiero! (le quita el cruasán que
tenia en la mano).


Carlos: Madre mía… te conozco mejor que nadie.


Nerea: Normal, tu eres el único que me conoce (le dice con la
boca llena de chocolate).


Carlos: No si… no me extraña... (Se empiezan a reír los dos).


-Después de comerse los dulces.-


Nerea: ¿Por qué estabas antes así conmigo? ¿He dicho algo que
te molestara?


Carlos: no si… no tiene que ver contigo.


Nerea: ¿Entonces?


Carlos: Es "Fran" (dice el nombre con burla).


Nerea: ¿Es que te ha hecho algo? (con tono preocupante).


Carlos: No. (Silencio) Es él en concreto lo que me molesta.


Nerea: (riéndose) ¿Por qué?


Carlos: Lo veo tan chulo, prepotente… (Hace gesto de asco).


Nerea: Pues a mí me cae muy bien, de hecho en el trabajo, al
principio me ayudo mucho.


Carlos: Ya… (Silencio) ¿No has pensado nunca la remota
posibilidad de que "Fran" este loco por ti?


Nerea: "No has pensado nunca la remota posibilidad de que
estés celoso" (imitando su voz y gastándole una broma).


Carlos: ¿De qué voy a estar celoso?


Nerea: Es broma… (Silencio) Además, no te preocupes…si a el
le gusta otro tipo de mujer.


Carlos: Eso te dice a ti…


Nerea: Madre mía Carlos…


Carlos: Oye… ¿por qué no le vas a gustar?..Eres guapa,
inteligente, simpática, agradable…muchas cosas.


Nerea: Ay que manía te a dado ahora con que le gusto…es que
eres lo que no hay…


Carlos: Bueno… ¿salimos a tomar algo?


Nerea: Vale, espera un momento que recoja unas cosas.


Carlos y Nerea salieron un rato, por el camino Carlos se
encontró con una amiga suya. Se llamaba Geisha, era alta, guapa, rubia… ¿qué se
podría decir de ella?, lo más parecido a una modelo.


Geisha: ¿Carlos?


Carlos: ¡Geisha!


Nerea se queda callada mirando a los dos amigos con la
alegría que les había dado verse.


Carlos: ¡Cuánto tiempo! ¿Qué es de tu vida? ¡Estas guapísima!


Geisha: Tu también gracias. Que alegría volver a verte. Vamos
a sentarnos y a charlar.


Nerea estaba asombrada, no sabia que decir, se había quedado
atrás mirando a los dos mientras hablaban.


Cuando se iban a sentar Carlos cayó en la ausencia de su
amiga.


Carlos: (llamándola) ¡¡Nerea!!


Nerea. ¿Si? (disimulando mirando a un escaparate).


Carlos: ¡Vente aquí mujer!


Nerea se acercó a ellos y se sentó al lado de Geisha.


Nerea: ¿Quién es esta amiga tan guapa Carlos? (Con
intención).


Carlos: Es una amiga.


Nerea: (Entre dientes) No me había dado cuenta…


Geisha: ¿No nos vas a presentar?


Carlos: Si, claro. (Dirigiéndose a Geisha) esta es Nerea,
(dirigiéndose a Nerea) esta es Geisha.


Geisha: Encantada, bonito nombre.


Nerea: Igualmente.


A Nerea el que Carlos se hubiera encontrado a Geisha aunque
no quería admitírselo a si misma le había molestado mucho.


Carlos y Geisha estuvieron hablando durante un largo tiempo.


Nerea estaba incomoda, se sentía mal, entonces se levanto y
dirigiéndose a los dos les pidió que la disculparan que iba a llamar por
teléfono.


Nerea llamo a Fran para quedar.


Fran le dijo que en unos minutos estaría allí.


Nerea vuelve a sentarse en la mesa con una falsa sonrisa y
los amigos siguen hablando entre ellos.


Al cabo de poco tiempo apareció Fran.


Nerea: ¡Fran!


Fran: Hola, perdona si he tardado.


Nerea: (levantándose e iendo hacia él para darle dos besos)
No pasa nada. Ven siéntate con nosotros.


Geisha y Carlos: ¡Hola!


Carlos: ¡Qué sorpresa verte por aquí no! (mirando a Nerea).


Nerea: (mirando a Carlos) Le he invitado yo a venir, ahora
nos iremos a dar una vuelta, luego nos veremos Carlos.


Carlos: Vale (y sigue hablando con Geisha evitando
disimuladamente a Nerea).


Nerea: Adiós (con gesto de rabia).Vámonos Fran.


Carlos se queda mirando a Nerea hasta que cruza la esquina de
la calle.


Fran: ¿Te has enfadado con Carlos?


Nerea: No…No (con burla). Solo es que estaba con esa chica y
no quería molestar, y como ayer me dijiste de quedar pues bueno, me pareció
buena idea llamarte… ¿Te molesta?


Fran: No, no… Por supuesto que no, ¿cómo me va a molestar?
Mientras que pueda estar contigo (mira hacia otro lado con una sonrisa).


Nerea: Bueno ¿que tal te va todo…?


Fran: Pues muy bien… si… no me quejo…


Nerea se queda callada mirando a una pareja que esta a la
izquierda.


Fran: ¿Qué tal de amores?


Nerea: ¿Qué? (despistada)...AH…ya… Pues bien...Sí... no me
quejo. ¿Y a ti?


Fran: Bueno me podría ir mejor si la chica que me gusta me
hiciera caso.


Nerea: huís… ¿Y quién te gusta? (en tono interesante).


Fran: ¿Y me lo preguntas tú?


Nerea: Pues si… ¿será porque no lo sé?


Fran. Creía que serías más inteligente.


Nerea: Es que no soy muy cotilla, déjalo si no me lo quieres
contar.


Nerea y Fran estuvieron hablando durante largo rato, ya eran
las once de la noche cuando Nerea decidió ir ya a casa.


Fran la acompañó al portal, en ese mismo momento Carlos venía
solo por la esquina de la calle y vio a Fran y Nerea que estaban en el portal.


Fran: Bueno…si quieres podemos quedar mañana... ¿Te viene
bien?


Nerea: Claro, mientras sea después de las siete.


Fran: Bueno entonces ya mañana nos veremos, te llamaré ¿vale?


Nerea: Vale...


Nerea se acercó a Fran a darle dos besos y este lo aprovechó
para darle un beso en la boca. Nerea se quedo quieta y sorprendida ya que no
esperaba esa reacción por parte de Fran.


Nerea se retiró de su lado y se marchó.


Carlos que vio esto mientras se acercaba a su casa, se quedo
asombrado, miles de sentimientos azotaban su corazón. Un sentimiento de rabia
agarraba su alma y hacía que se sintiera mal.


Se cruzó con Fran por la calle, éste le dijo hola y le guiñó
el ojo, Carlos no le contesto.


Siguió para delante hasta llegar al portal pero en vez de
subir siguió para adelante hasta llegar al parque.


Se tiró toda la noche pensando sentado en el banco,
preguntándose el por qué de esos sentimientos que sintió en el momento de que
Nerea se acercó a Fran para darle un beso.


¿Será que estaba confuso? ¿Se habría acerrado mucho a esa
muchacha y el sentimiento de cariño lo estaba confundiendo con el del amor?


De todos modos no le había gustado nada lo que había visto,
era una situación extraña.


Mientras tanto Nerea estaba en el piso. Sentada en el sofá
pensaba en lo que le había pasado.


Sentía por una vez en su vida muy insegura y no sabía como
reaccionar.


¿Qué había pasado? ¿Por qué llamó a Fran cuando vio a Carlos
con Geisha? ¿Por qué le daba coraje ver a su amigo con aquella muchacha?


Miles de preguntas venían a su cabeza sin saber contestar a
ninguna.


Ya eran las 6 de la mañana, cuando el ruido de las llaves
despertó a Nerea. Era Carlos que acababa de llegar.


Cuando entró Nerea se hizo la dormida en el sofá, Carlos la
vio allí tumbada y se acercó a ella, cogió la manta que había tirado por el
suelo y le dio un beso en la mejilla.


Ese beso hizo que el corazón de Nerea latiera muy deprisa y
dos palabras le vinieran a la mente en ese momento "Te quiero".



Capitulo 3.



UN PEQUEÑO SECRETO


A la mañana siguiente cuando Nerea se despertó Carlos ya le
había hecho el desayuno, era muy temprano.


Nerea: Buenos días.


Carlos: Buenos días (se acerca a ella y le da un abrazo).


Nerea: ¡Valla, te has levantado de muy buen humor!


Carlos: Si.


Nerea: ¿A qué hora viniste ayer?


Carlos: Serían las 6 de la mañana o así.


Nerea: Jove… me quedé dormida esperándote (en voz baja).


Carlos: (con una sonrisa) que linda…


Nerea: ¿Qué tal ayer con Gesha, Gisha...o como sea?


Carlos: Se llama Geisha, pues muy bien pasamos un buen rato…
(Con intención y levantando la ceja derecha).


Nerea: ¿Cómo de bueno?


Carlos: Mira que eres cochina.


Nerea: Que no me refiero a eso, pero… ¿es que hubo eso?
(inquieta).


Carlos se va con una sonrisa picarona de la cocina.


Ella se quedó pensando, los celos la corroían.


Carlos entra en la cocina.


Carlos: ¿Qué tal con Fran?


Nerea: (levantándose de la mesa y diciéndolo con
reproche)"Pasemos un buen rato" (se va de la cocina).


Carlos va detrás de Nerea hasta su habitación.


Carlos: ¿Te pasa algo?


Nerea: No. (Seria)


Carlos: ¿Ese tío te hizo algo? (alzando la voz y con rabia)
Por que si es así le… (Interrumpido)


Nerea: Así no es, no pasó nada. Déjame.


Carlos salió de su cuarto, estaba sentado en el sofá cuando
suena su móvil.


Carlos: ¿Sí?... ¡AH! Hola Geisha (pronuncia el nombre en voz
alta). Bien ¿Y tú?... ¿Esta tarde?...Claro que me viene bien. Hasta luego. Ciao.


Nerea lo había escuchado todo y estaba rabiando de celos en
su cuarto.


Carlos había decidido olvidar lo que había pasado la noche
pasada, lo había tomado todo como una tonta confusión.


Nerea sale de su cuarto y se dirige hasta el salón.


Nerea: Me voy (saliendo por la puerta).


Carlos: adiós (portazo).


Se puso a pensar que le pasaba, pero quizás sólo me había
levantado de mal humor.


Pero Nerea estaba muy agobiada, ¿cómo decirle a tu mejor
amigo que le quieres? ¿Y si diciéndoselo pierdo su amistad? Necesito hablar con
alguien qué me aclare estas dudas.


Llego al bar y empezó a trabajar, la misma gente y el mismo
trabajo de cada día.


Camarero 1: ¿Qué te pasa?


Nerea: Nada, deja…


Camarero 1: A ver, mírame a la cara con esos preciosos ojos.
( Nerea le mira) UHF… ¿Esto son cosas del querer…o estas estreñida? (Nerea
sonríe) A ver cuéntamelo.


Nerea: Estoy enamorada de Carlos.


Camarero 1: ¿El muchacho tan simpático que te viene a
recoger?


Nerea: Si.


Camarero 1: ¿Y él siente lo mismo por ti?


Nerea: No lo sé.. No… él no... Que va...


Camarero 1: Si no se lo preguntas no lo sabrás.


Nerea: Que no, te lo digo yo, además lleva dos días quedando
con una tía que esta súper buena…


Camarero 1: Y tú tienes celos…


Nerea: Sí…


Camarero 1: ¿Y cuándo te diste cuenta de esto?


Nerea: Pues ayer…


Camarero 1: Entiendo… (Agarrándole la mano) Tú lo que tienes
que hacer es hablar con él y decirle lo que sientes.


Nerea: Pero… y si así estropeo nuestra amistad, no quiero por
nada del mundo perderle, él es mi familia…


Camarero 1: Lo que tienes que hacer es decirle todo lo que me
estas diciendo a mí. Además ese muchacho tampoco te querrá perder se ve muy buen
chico.


Nerea: Esta noche le invitaré a cenar y se lo contaré
(Optimista).


Camarero 1: Así me gusta. (Nerea le sonríe) Y ahora a
trabajar.



Cuando Nerea acabó su turno llamo a Carlos y le dijo que si
quería cenar esta noche con ella; Carlos le dijo que sí, que fuera al burguer
que estaba enfrente de la casa.


Cuando Nerea llegó, Carlos ya la esperaba en la puerta
sentado en una de las mesas.


Al verla la llamó y Nerea fue hacia a él.


Nerea: UHF vaya día llevamos en el bar, estaba lleno.


Carlos: Bueno ahora a jamar bien Jajajaja


Nerea: Si, lo necesito la verdad...


Pidieron el menú, echaron unas risas y por fin Nerea decidió
hablarle de sus sentimientos.


Nerea: tengo que hablarte de una cosa (seria mirando hacia
abajo).


Carlos: ¿El qué? (preocupado).


Nerea: Verás…


Carlos: ¿Te pasa algo? Dime…


Nerea: Es que yo… (Es interrumpida por Geisha que llamaba a
Carlos desde la esquina).


Carlos: (girándose) Geisha hola.


Geisha: (acercándose) ¡Siempre nos encontramos!


Nerea: (entre dientes) Que casualidad…


Carlos: Si es verdad. Aquí estoy cenando con ella.


Geisha: A bueno si interrumpo algo me marcho.


Nerea: (Levantándose) No, quédate, yo ya me marcho. Luego nos
vemos… Adiós Geisha…


Carlos estaba callado y no le había gustado que en ese
momento apareciera Geisha…


Geisha le hablaba pero Carlos estaba pendiente de Nerea.


Antes de cruzar la esquina vio como dos hombres se acercaron
a ella y Nerea hacía gestos raros.


Esa situación no le gustó nada a Carlos y menos cuando vio
que se la llevaban para el parque.


Carlos se levanto sin mediar palabra con Geisha que mientras
se alejaba lo llamaba.


Había perdido de vista a Nerea, empezó a alterarse y a
preocuparse enormemente por la muchacha.


Escuchó un grito en uno de los callejones cercanos al parque
y rápidamente fue hacia allí.


Se encontró lo peor.


Nerea estaba siendo atacada por dos vándalos que se
intentaban robarle el dinero pero al final acabaron buscando algo más de ella.


Querían violarla. Al ver como agarraban a la muchacha Carlos
se armó de valor y se abalanzó sobre ellos, se lió a golpes. Al ver la pelea dos
turistas que pasaban por allí en aquel momento llamaron a la policía.


Uno de los hombres salió corriendo pero el otro se quedó
tumbado en el suelo.


Carlos se acercó a Nerea la cogió en brazos y salió del
callejón pidiendo ayuda.


Rápidamente vino la policía y la ambulancia y se llevaron a
la joven al hospital.


Tras un golpe que había recibido Nerea se había quedado un
poco mareada, se quedó es en observación aquella noche.


Los momentos de espera en el hospital se le hacían eternos a
Carlos que estaba enormemente preocupado por ella.


Una vez que le hicieron pasar a la habitación donde se
encontraba Nerea, a Carlos se le llegaron a saltar las lágrimas.


Había tenido que aguantar durante varias horas los nervios
reprimidos y ya no pudo aguantar más.


Carlos: ¿Cómo estas? (cogiéndola de la mano).


Nerea: Dolorida…pero bien, no te preocupes por favor.


Doctora: (entrando por la puerta) perdone, pero tenemos que
hacerle unas pruebas (dirigiéndose a Carlos).


Nerea: Ahora vengo, tranquilo.


Carlos: No te preocupes por nada…


Un rato después de que Nerea saliera de la habitación
vinieron buscándole dos médicos del hospital.


Doctor 1: Perdone…


Carlos: Si dígame, ¿pasa algo?


Doctor 2: Tranquilícese, abajo están los dos policías para
tomarle declaraciones de lo ocurrido y poner la denuncia de la agresión.


Doctor 1: Acompáñenos.


Llevaron a Carlos hasta la planta baja para tomar
declaraciones y poner la denuncia, después de esto, Carlos volvió a subir a la
habitación de Nerea para ver como estaba.


Nerea ya estaba en la habitación, ya le habían echo las
pruebas.


Carlos: ¿Cómo estas?


Nerea: Cansada, me duele todo.


Carlos: Lo siento de verdad, lo siento, no tuve que dejarte
sola, yo…(Nerea le cierra los labios con el dedo).


Nerea: shh...Calla, tú no has tenido la culpa de nada,
gracias por haberme defendido.


Carlos: No vuelvas a darme sustos así, he llegado a sentir
que te perdía y…no vuelvas a hacerme eso nunca más…


Nerea le sonríe y le dice que pronto estarán en casa.


Ese mismo día por la tarde Nerea ya tenía dado el alta y
volvieron a casa.


Nerea estaba cansada, pero ella era fuerte y no quería
preocupar más a Carlos, al cual estaba muy agradecido por todo lo que había echo
por ella.


Al llegar a casa Nerea se echó la siesta y estuvo durmiendo
hasta bien entrada la noche.


Al despertar estuvo hablando largo y tendido con Carlos de lo
ocurrido, el psicólogo del hospital les había recomendado a los dos de que no se
retrajeran, que hablasen de lo que habían sentido en ese momento y se sentirían
mejor.


Un tema llegó al otro hasta que Nerea acabó por contarle todo
lo que había tenido que vivir en su infancia, los problemas que había tenido,
cuanto había marcado su vida y le pidió que por favor no la compadeciera.


Carlos no sabía qué decirle, lo único que hizo fue darle un
abrazo y decirle que nunca más estaría sola.


Al día siguiente se presentó Fran en su casa, estaba
preocupado por que Nerea no había ido el jueves a trabajar y no le había
avisado.


Al contarle todo lo ocurrido le dio dos semanas de descanso y
le dijo de que no se preocupara por nada.







Capitulo 4.


UN SOLO CORAZÓN.


Tres semanas después de lo ocurrido Nerea había vuelto a su
vida diaria.


Se apuntó a un gimnasio. Nerea sentía que tenía más
organizada su vida.


Había arreglado la situación con Fran, por el beso que le
dio, y después de todo, estaba muy feliz.


Nerea volvía de trabajar del bar y se encontró con Carlos por
el camino.


Carlos: Hola mi niña (se acerca a ella y le da un beso).


Nerea: (con una sonrisa) Hola.


Carlos: ¿Quieres tomar algo?


Nerea: Claro.


Se fueron al bar que hay enfrente de su casa.


Estuvieron hablando hasta la noche de todo tipo de cosas, ya
empezaba a refrescar y subieron al piso.


Nerea: He pasado buena tarde Carlos. De verdad gracias por
todo, eres una bella persona, lo mejor que tengo (se acerca a él y le da un beso
en la mejilla). Nerea le d alas buenas noches y se gira para ir a su cuarto, en
ese momento Carlos la agarra por el brazo.


Carlos: Nerea yo…


Nerea: (colorada) ¿qué pasa?


Carlos: Ven siéntate. (Se sientan) tu has cambiado mi vida,
apareciste una tarde y ya no ha sido nada como antes. Lo que te pasó el otro día
me a servido para darme cuenta de muchas cosas, de cosas que antes quizás no
quería ver. Como cuando te vi darle un beso a Fran… (Interrumpido).


Nerea: yo no le di el beso, fue él… además eso ya lo tengo
hablado con él.


Carlos: Bueno pues ese beso me hizo sentirme mal, deseé en
ese momento ser yo el que te daba ese beso, ser yo el que en ese momento pudiera
sentir tus labios. Desde lo ocurrido no paso de pensar que no quiero
perderte,"Te quiero"


En ese momento Nerea se acerco a Carlos y le dio un beso y le
dijo que ella también le quería y que estaba deseando ese momento desde hace
mucho tiempo.


Carlos y Nerea había empezado una relación la cual nunca
estuvo falta de cariño, amor y comprensión.


Carlos siguió estudiando y se sacó su carrera, hoy en día
trabaja como Ingeniero jefe.


Nerea tras haber estado trabajando duro durante largo tiempo
consiguió ahorrar el dinero suficiente como para dar de entrada la compra de un
local.


"Siempre estuvieron unidos por dos palabras, ellos siempre
estuvieron unidos por EL AMOR".




Fin





Maria José Utrera Gutiérrez


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Relato: Nerea
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